Juventud

Miguel Sanz, socorrista en la playa de Canallave: “el año que viene repito y los posteriores ya se irá viendo”

Antes de iniciar el Grado en Ciencias del Mar en la Universidad de Alicante, este joven vecino de Igollo ha disfrutado este verano de su primera experiencia laboral como socorrista de Cruz Roja Cantabria en uno de los arenales de Liencres, en Piélagos

Antes de iniciar el Grado en Ciencias del Mar en la Universidad de Alicante, Miguel Sanz, ha disfrutado este verano de su primera experiencia laboral como socorrista de Cruz Roja Cantabria en la playa de Canallave, en Liencres.

Natural de Igollo, reconoce que desde pequeño ha pasado mucho tiempo en este arenal que define como “mi segunda casa” y en el que ha podido realizar un trabajo que, según dice, ha sido “mejor de lo que esperaba”.

Es más, incide en que le ha resultado “más entretenido” y destaca tanto a los compañeros como el ambiente de trabajo, que, en su opinión, ha sido “muy bueno”.

Preguntado sobre cómo se lleva el estar ocupado mientras otros jóvenes como él  disfrutan de las vacaciones, admite que “cuesta más cuadrar los planes”.

No obstante, matiza que al ser “un horario permisivo”, de 11:30 a 19:30 horas, “puedes quedar por la tarde o hacer planes de noche, aunque al día siguiente hay que madrugar”.

Miguel Sanz asegura que lo más bonito del trabajo como socorrista es “el ambiente entre compañeros, cómo nos desenvolvemos, estar en la playa y meterte en el agua”.

La importancia de las balizas

Este joven elogia la actitud de la mayoría de los bañistas que, de acuerdo a su experiencia después de tres meses de trabajo a pie de playa, respeta el tema de los balizamientos y cómo procede el equipo de profesionales de Cruz Roja Cantabria desplazados en los arenales de Piélagos.

“Cuando tienes que balizar, hay veces que pitas para indicar a la gente donde debe bañarse y no suele poner pegas, pero si alguna vez alguien se enfada un poco le tienes que explicar que es por su seguridad y no porque nosotros queramos”, relata.

De hecho, incide en que los socorristas de Cruz Roja Cantabria balizan, cuando hace falta, la zona de baño más óptima para que no haya peligros y prevenir situaciones de riesgo.

“El año que viene repito y los posteriores ya se irá viendo”, anuncia Miguel Sanz, después de su primera experiencia laboral en el municipio de Piélagos.