Antonio, Cristina y Eva: tres estudiantes extraordinarios del CEPA de Piélagos, ejemplo de superación
Acaban de recibir tres de los cinco Premios Extraordinarios que la Consejería de Educación del Gobierno de Cantabria otorga anualmente entre aquellos estudiantes que hayan cursado la Enseñanza Secundaria para personas adultas (ESPA) en alguno de los centros públicos cántabros
1Antonio Carrandi Gracia, Cristina Pérez Peral y Eva María Martínez Portilla tienen mucho en común y no sólo su condición de alumnos del Centro de Educación de Personas Adultas (CEPA) de Piélagos.
Todos ellos decidieron retomar los estudios que un día abandonaron por diferentes motivos cuando eran más jóvenes y acaban de recibir tres de los cinco Premios Extraordinarios que la Consejería de Educación del Gobierno de Cantabria otorga anualmente entre aquellos estudiantes que hayan cursado la Enseñanza Secundaria para personas adultas (ESPA) en alguno de los centros públicos cántabros.
Se trata de un galardón que, más allá del expediente académico, reconoce valores y actitudes tan importantes como los propios conocimientos, entre ellos, el afán de superación, la participación en el centro, el compañerismo o la realización de estudios complementarios a la enseñanza reglada.
En definitiva, una distinción para mujeres y hombres como Antonio Carrandi Gracia, Cristina Pérez Peral y Eva María Martínez Portilla, que son ejemplos de superación personal; de esfuerzos y sacrificios, no exentos de dificultades; de horas de trabajo y estudio robados a la familia, los amigos y a ellos mismos.
“Siempre pensé que un día podría volver”
“Lo habíamos comentado en casa muchas veces, que quizás perdí mi oportunidad de estudiar cuando tocaba por edad, pero siempre pensé que un día podría volver”, rememora Antonio Carrandi Gracia, quien reconoce que fue su mujer quien le apuntó en el CEPA de Piélagos.
De hecho, afirma que fue “una idea maravillosa” porque está encantado de haber conocido a la gente que se ha encontrado; de haber probado y corroborado que era capaz de hacerlo y muy orgulloso del premio obtenido recientemente.
Su compañera Cristina Pérez Peral explica que, en su caso, la llegada al Centro de Educación de Personas Adultas fue por la necesidad de reorientar su vida “de cara al trabajo”. “Yo no había hecho Bachillerato, tenía el Graduado Escolar y cursos relacionados con la estética que había hecho en centros privados, pero no contaba con la ESO, así que tuve que hacer 3º y 4º”, relata.
Algo similar le ocurrió a Eva María Martínez Portilla, quien asegura que “siempre quise sacarme los estudios obligatorios” porque tuvo la “mala suerte” de no hacerlo en la infancia.
Fue en una visita al Ayuntamiento para hacer unos papeles cuando encontró el folleto del CEPA de Piélagos. “Hablé con Leticia y ‘me engañó’ porque aunque me dio la información, yo no las tenía todas conmigo. Eso sí, al final, lo saqué”, bromea.
“Con el trabajo y la conciliación tienes los tiempos limitados”
En este sentido, reconoce que lo más difícil ha sido la falta de tiempo. De hecho, asegura que “con el trabajo y la conciliación tienes los tiempos limitados”, si bien admite que “buscas momentos y te pones porque te tienes que obligar ya que la enseñanza semipresencial es muy dura”.
La misma idea defiende Cristina Pérez Peral, quien opina que “algo muy bueno” que tiene el CEPA de Piélagos es que los viernes por la mañana hay tutorías para el alumnado que son como clases particulares.
“Nosotros estudiamos allí de forma semipresencial que es mucho más difícil que presencial porque te dan una materia, te la explican y te la tienes que currar en casa, metiendo horas. Cuando no entiendes algo, vas los viernes y les exprimes”, cuenta esta vecina de Carandía.
Eva María Martínez Portilla pone el acento en la ayuda recibida de sus compañeros que, para ella, ha sido “súper importante”. “Hemos hecho un grupo muy bueno, a día de hoy nos seguimos ayudando y seguimos aprendiendo unos de otros”, enfatiza.
También para Antonio Carrandi Gracia lo más difícil fue conseguir tiempo para entregar las tareas en plazo. De hecho, incide en que “es complicado por conciliación”.
“He tenido mucha ayuda. En caso contrario, no hubiera sido posible. Aún así, había que sacar mucho tiempo y no siempre fue fácil”, subraya este vecino de Parbayón, quien cuenta que “además del trabajo, tengo dos niños en edades muy activas en actividades extraescolares y yo mismo que sigo practicando deporte”.
Asimismo, tiene palabras de elogio para todos los profesores del CEPA de Piélagos porque, de acuerdo a su propia experiencia, “te tratan como personas adultas, te ayudan, te guían y te animan cuando estás de bajón, sobre todo Leticia -en alusión a Leticia Bastamente, directora del centro-, que vas por información y sales casi seguro apuntado en algo porque es imposible decirle que no”.
Planes de futuro para tres estudiantes extraordinarios
Antonio Carrandi Gracia iba en el coche con sus hijos, del colegio a casa, cuando recibió la llamada de la Consejería de Educación para comunicarle que había obtenido el Premio extraordinario, algo que, admite, “ya no contaba con ello aunque sabía que estaba nominado”.
“Mis hijos escucharon todo porque íbamos con el manos libres, se quedaron contentos y sorprendidos y después se lo contaban a su madre y al resto de la gente”, recuerda este joven que ahora mismo está preparando el acceso a cursos superiores y, aunque no tiene un objetivo claro, “quiero sacarlo”.
“Por suerte, no me hace falta para el trabajo, pero no descarto continuar porque sigo motivado y mientras siga motivado hay que aprovecharlo”, concluye.
Por su parte, su compañera Eva María Martínez Portilla admite estar “muy orgullosa” del galardón porque, según dice, “siempre crees que nunca vas a poder, por naturaleza, porque te pones tus propias piedras, pero luego las vas saltando”.
Como Antonio, su meta ahora es aprobar los exámenes para el acceso a los estudios de grado superior. “Después no lo tengo claro, me gustaría estudiar Psicología, pero por tiempo no sé si va a poder ser, pero aprender voy a seguir aprendiendo, sea Psicología u otra cosa”, puntualiza.
“Cuando nos presentaron a los Premios extraordinarios decíamos que fuese quien fuese el ganador sería un orgullo. Hemos sido los tres, así que triple orgullo”, asegura Cristina Pérez Peral, quien el próximo mes de febrero tendrá que decidir su próximo reto académico.
La meta de esta joven oriunda de Bilbao, pero vecina de Carandía era estudiar Psicología. Sin embargo, ante la necesidad de reubicase a nivel laboral, cree que tendrá que prepararse una oposición o hacer un ciclo de grado superior.

