15 mujeres, en su mayoría de más 40 años, se capacitan profesionalmente en el I Programa experiencial de empleo y formación de Piélagos
La concejala de Empleo y Desarrollo Local, Rosa Mª Revilla, ha explica que está organizado por el Consistorio, con cargo a una subvención de 375.877,50 euros otorgada por el Servicio cántabro de empleo, dependiente de la Consejería de Industria, Empleo, Innovación y Comercio del Gobierno de Cantabria, financiada con fondos de empleo de ámbito nacional
1Un total de 15 mujeres desempleadas, en su mayoría de más de 40 años, han iniciado su capacitación como profesionales de atención sociosanitaria en el I Programa experiencial de empleo y formación ‘La Vidriera’, que se desarrolla en el municipio de Piélagos.
La concejala de Empleo y Desarrollo Local, Rosa Mª Revilla, ha explicado que está organizado por el Consistorio, con cargo a una subvención de 375.877,50 euros otorgada por el Servicio cántabro de empleo, dependiente de la Consejería de Industria, Empleo, Innovación y Comercio del Gobierno de Cantabria, financiada con fondos de empleo de ámbito nacional.
Revilla ha apuntado que este programa de formación para el empleo, que alternará la formación teórica con la práctica profesional en varias residencias, principalmente del municipio de Piélagos, tendrá una duración de 1 año y se estructurará en tres fases.
Así, ha dicho, tanto a lo largo de las dos primeras, que tendrán una duración de tres meses cada una de ellas, como de la tercera y última, que será de seis, se impartirá un certificado de profesionalidad en atención sociosanitaria a personas dependientes en instituciones sociales.
La responsable de Empleo y Desarrollo Local ha subrayado que, de esta forma, podrán adquirir competencias para la ayuda en el ámbito sociosanitario, tanto en residencias como en centros de día, de personas con especiales necesidades de salud física, psíquica y social, aplicando las estrategias y procedimientos más adecuados para mantener y mejorar su autonomía personal y sus relaciones con el entorno.
En este sentido, ha apuntado que, una vez finalizado con éxito su reciclaje formativo a través de este programa experiencial de empleo y formación, podrán ser contratados por administraciones públicas y entidades privadas para la gestión y prestación de servicios de atención a personas dependientes, que también podrán ofertar como autónomos.
Tengo 58 años y no me pongo ningún límite
A sus 58 años, Gabriela, una de las participantes, reconoce que no se pone ningún límite y se muestra convencida de que capacitarse en este Programa experiencial de empleo y formación es “una oportunidad única si realmente la quieres aprovechar”.
Explica que, aunque ha trabajado toda su vida de cara al público, “desde la pandemia no encontraba mi sitio en el ámbito laboral”.
En la misma línea, cuenta que, “por suerte o por desgracia tuve que cuidar de personas en situación de dependencia y descubrí que ahí tengo una gran vocación de ayudar a los demás”.
Por ello, afirma que esta es “una gran oportunidad de salir adelante con este proyecto y poder trabajar en una residencia ocupándome de personas mayores”. “Yo ahora mismo lo que quiero es trabajar en algo que me llene como persona, que pueda aportar y que me ayude a sentirme bien”, apunta.
Preguntada por el reto de volver a estudiar, responde que siempre le ha gustado aprender y que, por ello, este certificado lo ve como “una forma de crecer personalmente”. Es más, reconoce que está aprendiendo muchísimas cosas que le pueden servir para su día a día, incluso con su familia.
La misma idea comparte su compañera Paola, quien recalca “para mí no es un reto, me gusta siempre aprender y estudiar y no se me complican las clases”.
Esta joven peruana, que vive en Vioño, afronta su capacitación como profesional de atención sociosanitaria con ilusión porque “me gusta cuidar de las personas y poder consentirlas”.
Tuvo una primera experiencia con su padre, a quien cuidó durante dos años tras serle diagnosticado un cáncer de pulmón. Por ello, augura, “lo haré bien”.
Paola admite que siempre le llamó la atención la rama sanitaria, pero lamentablemente, en su país estudió administradora de empresas. Sin embargo, aclara, “ahora se ha dado esta oportunidad”.
Para la colombiana Paula Andrea su paso por este programa de formación para el empleo “es un reto porque es algo que nunca antes he vivido, he trabajado en muchas cosas, pero no en esto”. No obstante, admite “me gusta ganar una titulación porque es un nuevo campo para encontrar trabajo”.
Esta mujer admite que lleva muchos años sin estudiar -más de 30 años- y que le está costando muchísimo porque en su cerebro sólo tiene “trabajar y trabajar”, pero “es un reto que me gusta y llama la atención”.
“Nunca he estado dentro de una residencia y para mí eso es lo bonito, ver cómo son las personas, de qué manera puedo ayudarlas y también qué puedo aprender de compañeras que llevan trabajando en esto muchos años y que espero me ayuden”, concluye.

