El cura Lorenzo Lisaso Castanedo celebró sus bodas de oro sacerdotales en la parroquia de San Lorenzo de Parbayón
El cura Lorenzo Lisaso Castanedo, natural del Parbayón y vecino de esta localidad, celebró el pasado sábado, día 17, sus bodas de oro sacerdotales en la parroquia de San Lorenzo, lugar donde impartió su primera misa hace 50 años. En un emotivo acto, concelebrado por varios sacerdotes, el párroco expresó su ilusión por haber podido cumplir esta fecha materializando su vocación e impartiendo la fe cristiana.
Lorenzo Lisaso Castanedo, actual canónico de la Catedral de Santander y capellán de la Plaza de Toros y de la Residencia La Caridad, conmemoró los 50 años de su primera misa en la parroquia de Parbayón acompañado por numerosos sacerdotes, amigos, familiares y una representación de los Coros Ronda del Valle de Camargo y Schola Gregoriana que dirige, así como de la Coral Salvé, con la que también colabora. Al evento acudió también el alcalde de Piélagos, Jesús Ángel Pacheco, en representación del Ayuntamiento, que en su día le becó los estudios.
En este sentido, el regidor agradeció en nombre de todos los vecinos del municipio la gran labor desarrollada por el párroco durante estos últimos 50 años y aseguró que había sido una sabia decisión colaborar en sus estudios “pues a cambio de poco el Ayuntamiento ha recibido muchísimo más”. Por ello y de manera simbólica le entregó un obsequio en agradecimiento del Consistorio a su dedicación a la fe durante diez lustros. Además, la Junta Vecinal de Parbayón le entregó también una placa conmemorativa expresando su orgullo por contar con él entre sus vecinos.
Lorenzo Lisaso Castanedo es una persona muy conocida y muy querida por gran parte de la población de Cantabria, al haber ejercido muchos años la enseñanza de la asignatura de Religión en varios institutos de Cantabria y también por su intensa dedicación a la música, por lo que fueron numerosos los amigos y conocidos que quisieron acompañarle en este día tan especial para él.
Tras la solemne eucaristía, el acto continuó con una comida en un conocido restaurante, donde todos los asistentes disfrutaron de una agradable jornada de fraternidad hacia el párroco, quien agradeció las enormes muestras de cariño recibidas y aseguró que estas bodas de oro sacerdotales culminaban una etapa muy feliz de su vida repleta de satisfacciones.
